¿Qué es y en qué afecta el estrés?

Qué es el estrés

Casi cualquier persona a la que se lo preguntes tendrá una idea de lo que es estrés porque con los tiempos que corren seguramente en algún momento de su vida lo haya padecido o conozca a alguien cercano que lo haya experimentado. Pero ¿qué es el estrés?

Según del Diccionario básico de la lengua española de la RAE, el estrés es “un estado nervioso o de preocupación que se produce por trabajar mucho más de lo normal”. Y esta definición que leemos en la primera versión del diccionario de referencia de nuestra lengua, cuando todavía vamos al cole, puede hacer que desde pequeñas arrastremos un error de concepto, ya que se puede estar estresada por motivos que no tengan nada que ver con el trabajo, incluso por tener poco trabajo.

El diccionario de la RAE online define el estrés como “la tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves”. Esta definición ya no limita al estrés al ámbito laboral y además habla de las consecuencias. Sin embargo lo que lo provoca son “situaciones agobiantes”, que resulta un poco vago.

El primero en hablar del estrés fue el médico austrohúngaro Hans Selye en los años 50 en “Estrés, un estudio sobre la ansiedad”. Llevaba años observando que sus pacientes, diagnosticados con distintas enfermedades, compartían síntomas como el cansancio, la pérdida de peso, falta de apetito o astenia.

En 1986, Lazarus y Folkman sugieren que no son los estímulos o la situación en sí los que son estresantes sino cómo lo vive cada persona. Y esto ya abre nuevas posibilidades. ¿Puedo reaccionar de otra manera ante este estímulo? ¿Existe otra interpretación a esta situación?

Como todas las emociones, en pequeñas dosis, el estrés puede no estar mal del todo, porque nos moviliza. Pero prolongado en el tiempo, es malo para la salud.

Diversos estudios, como los trabajos realizados por González M.T y Landero R., subrayan el peso de las variables sociodemoagráficas como el género en el estrés, señalando que existen niveles más altos de estrés en las mujeres.

Por último, no puedo dejar de nombrar al psicólogo Simon L. Dolan para quien “el estrés es el resultado de la incongruencia en nuestro sistema de valores”.

Tipos de estrés

Existen diferentes tipos de estrés:

  • El estrés positivo es el que permitía a nuestros antepasados conseguir alimentos, reproducirse, encontrar un sitio para refugiarse… Nos hace estar activos, motivados, tener energía o ser más productivos. Aparece para ayudarnos en situaciones que suponen un reto para nosotros. En general están asociados a situaciones positivas como una promoción en el trabajo, un cambio de empleo, una boda, el nacimiento de un hijo, un viaje, subirse a un escenario…
  • Cuando el estrés se limita a un periodo puntual en el tiempo se denomina estrés agudo. Sin embargo, cuando se prolonga durante largos periodos de tiempo se considera estrés patológico o estrés crónico y pasa a ser negativo, produciendo síntomas psicológicos, físicos y conductuales que pueden alterar nuestra vida diaria.
  • El trabajo es uno de los principales agentes estresores a día de hoy. El estrés que se produce en este contexto se denomina estrés laboral. No solo se da por la carga de trabajo. También puede producirse por tener poco, por la competencia entre compañeros, por el miedo a no ser suficiente, por la dificultad para conciliar la vida personal y familiar con el trabajo, por la sensación de exclusión del grupo, etc.
  • Otro tipo de estrés es el estrés postraumático que se produce tras un suceso traumático (un accidente, el fallecimiento de un ser querido, ser víctima de maltrato…) que se suele revivir en los pensamientos y emociones. Este último suele requerir tratamiento psicológico.

Cómo saber si tengo estrés

Los síntomas del estrés pueden ser físicos, emocionales o conductuales y manifestarse en el cuerpo, en el estado de ánimo y en el comportamiento. Puedes sospechar que tienes estrés si alguno de estos síntomas te resultan familiares:

Entre los síntomas físicos, que se manifiestan en el cuerpo, están los dolores de cabeza, la fatiga, la falta de energía, el cansancio, la tensión muscular, dolores en el pecho, dolor de estómago, diarrea, estreñimiento, náuseas, nervios en el estómago, ganar o perder peso, temblores, tics, zumbidos en los oídos, sudor frío en manos y pies, dificultad para conciliar el sueño y micro despertares nocturnos, cambios en la mestruación (retrasos, ausencias o reducción de flujo e infertilidad), disminución del deseo sexual, caída del cabello, dermatitis, psoriasis, picores y urticaria, hiper o hipotiroidismo… Además el estrés hace que disminuyan nuestras defensas por lo que no es raro enfermar a menudo.

Los efectos del estrés en el estado de ánimo se pueden notar en la ansiedad, agitación, mayor dificultad para concentrarse, desmotivación, falta de interés, agobio continuo, intolerancia al ruido, los frecuentes cambios de humor, irritabilidad, ira, frustración, tristeza, pesimismo, soledad, inseguridad, sentirse incomprendida y abrumada, con sensación de haber perdido el control de su propia vida e incluso depresión.

Por último, el estrés puede provocar cambios en la conducta como desórdenes alimenticios (comer mucho o perder el apetito), abusar del alcohol, la cafeína, el tabaco o las drogas, dejar de hacer ejercicio físico o deporte, mayor tendencia a aplazar o evitar tareas, falta de tema de conversación, evitar las relaciones sociales que pueden acabar derivando en problemas de socialización.

Cómo afecta el estrés a la salud

Para entender cómo afecta el estrés a la salud es interesante conocer lo que pasa en nuestro cuerpo cuando el cerebro identifica los agentes estresores. Si decide encender el botón de alarma, en pocos minutos la glándula suprarrenal empieza a segregar adrenalina, noradrenalina y cortisol. La adrenalina aumenta la frecuencia cardiaca y la respiración. La noradrenalina pone al cuerpo en estado de alerta para huir o luchar como nuestros antepasados, los músculos se tensan y se agudizan los sentidos. Por último, el efecto del cortisol es más prolongado y diverso. Si se segrega en exceso, puede provocar daños irreparables en la salud. El cortisol por ejemplo aumenta el nivel de glucosa en la sangre.

El estrés afecta a nuestro sistema inmunitario, nos debilita y nos hace más vulnerables a enfermedades que pueden ir desde un constipado, gripe, cistitis de repetición o herpes, hasta otras más graves como enfermedades cardiacas, tumorales, mentales…

Algunas de las consecuencias más graves del estrés en nuestra salud pueden ser: riesgo de diabetes o colesterol; taquicardias, hipertensión o infartos, al respirar más rápido y aumentar la frecuencia cardiaca; o la pérdida de neuroplasticidad que puede provocar ansiedad, depresión, pérdidas de memoria o demencia.  Y en consecuencia desgraciadamente el estrés también puede provocar la muerte. 

Qué produce el estrés

Entre las principales causas del estrés encontramos el ritmo de vida actual, la dificultad para conciliar la vida personal, familiar y laboral, la sensación de no parar, de prisa y urgencia constante, de ir contrarreloj, de llegar tarde, de no llegar a todo, de sentirse desbordada, de exceso de responsabilidad, de tener demasiadas cosas en la cabeza, de no desconectar, de no cumplir con lo que se espera de nosotras ni con nuestras propias expectativas, de impotencia, de incapacidad… Nos hemos creído que esto es lo que hay, que no hay alternativa. Parece que tenemos que estar demostrando constantemente que podemos con todo.

Otras causas que producen estrés son la baja autoestima, la autoexigencia, querer controlar todo o no delegar.

Los cambios, enfrentarse a una situación que se percibe como complicada o una nueva realidad provocada por la pandemia, caracterizada por estar expuestas a malas noticias que alimentan la incertidumbre sobre el futuro, la sensación de vulnerabilidad, la inestabilidad laboral y la crisis económica y las nuevas dificultades para conciliar en un contexto de teletrabajo y “telecole”, tampoco ayudan.

Cómo evitar el estrés

Algunas cosas que podemos hacer para prevenir y evitar el estrés son:

  • Hacer ejercicio varias veces a la semana, para mejorar la salud cardiovascular y liberar dopamina.
  • Dormir entre 7 y 9 horas. Cuando estamos cansadas, el día se hace cuesta arriba y resulta más difícil asumir retos, lo que contribuye a incrementar el estrés.
  • Llevar una alimentación saludable, evitando grasas saturadas y azúcares procesados. Un dieta pobre en vitamintas, minerales, grasas sanas y proteínas nos hace más irritables y propensos al pesimismo.
  • Calmar la mente.

Cómo combatir el estrés

Hay distintas soluciones que puedes aplicar para combatir el estrés como reservar tiempos para ti, hacer ejercicio, practicar algún hobbie, mantener tu entorno ordenado, reírte y buscar el lado positivo de las cosas, rodearte de personas que te llenan, repartir cariño, fundirte con la Naturaleza, respirar aire puro, beber mucha agua o dejarte llevar por la música.

Además hay comportamientos o actitudes que puedes poner en práctica para combatir el estrés como poner límites, decir no, delegar, rebajar tu nivel de autoexigencia, no hacer nada durante un rato, olvidarte del reloj, practicar el “modo avión” en el móvil y en la vida, organizarte y priorizar tareas, poner foco y centrarte en una única tarea, respirar o vivir en el presente.

Lo sé, lo sé… es muy fácil escribirlo pero lo difícil es llevarlo a la práctica. Si tienes dificultades para conseguir cualquiera de las cosas anteriores, puedo facilitarte el camino.

Lo que más te va a ayudar a combatir el estrés y también a prevenir que aparezca de nuevo es conocer el funcionamiento de tu cerebro, analizar los pensamientos y creencias limitantes que hay detrás de su origen, conectar con tus valores, escuchar tu cuerpo o practicar la presencia plena.

Para ello he creado tres soluciones:

  • Proceso de coaching individual.
  • Taller Planta cara al estrés.
  • Taller Conecta con tus valores.

Pack proceso
Planta cara al estrés

En este proceso de coaching pondrás foco en tu estrés, para tomar conciencia y poder pasar a la acción para plantarle cara. 

Escucharás a tu cuerpo, tomarás conciencia sobre las fuentes y metafuentes concretas que te provocan estrés a ti, así como los moduladores que lo acentúan o atenúan. 

El pack incluye: 1 sesión especial para crear el mapa de tu estrés, 1 sesión especial Conecta con tus valores y 4 sesiones de coaching para trabajar lo que más te inquiete + sesión de cierre de regalo. 

Taller
Conecta con tus valores

Conecta con tus valores es un taller dinámico, eminentemente práctico, en el que integrarás la teoría sin darte cuenta realizando ejercicios que compartirás con el resto de asistentes. 

Elegirás tus 5 valores fundamentales, descubrirás la importancia que estos juegan en tu día a día, los ordenarás y clasificarás, verás la diferencia que existe entre tu grado de satisfacción actual y el deseado y elaborarás un plan de acción para honrar el valor que decidas. 

Trabajaremos con la herramienta El valor de los valores, creada por el psicólogo Simon L. Dolan, quien dice que “el estrés es el resultado de la incongruencia en nuestro sistema de valores”

Taller
Planta cara al estrés

Planta cara al estrés es un taller esencialmente práctico en el que, tras repasar de forma teórica algunos conocimientos básicos sobre el estrés (qué es el estrés, tipos de estrés, signos y síntomas y consecuencias), tomarás conciencia sobre las fuentes y metafuentes concretas que te provocan estrés a ti, y los moduladores que lo incrementan o atenúan. Pondrás conciencia en tu estrés y conseguirás la claridad y energía necesaria para pasar a la acción. Elaborarás un plan de acción para empezar a plantarle cara a tu estrés.

Trabajaremos con la herramienta El mapa del estrés, creada por el psicólogo Simon L. Dolan, que lleva más de 40 años investigando sobre el estrés. 

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