Gimnasio, metáfora de vida

Después de dos meses y medio, hoy he vuelto a ir al gimnasio. El primer día es el peor. Da una pereza tremenda, tanta como levantarse, desplazarse hasta el cine, hacer la maleta para irse de vacaciones o empezar un libro de seiscientas páginas. Pero cuando el día comienza, se apaga la luz y empieza la película, despega el avión o pasas la primera página no puedes parar, deseas seguir viviendo, viendo, volando o leyendo.
Final Vuelta Ciclista a España 2007Durante la hora de auténtico sufrimiento que he pasado en el gimnasio, no he parado de pensar en el día que dejé de ir. Tenía que terminar no sé qué historia para el trabajo. Una compañera me dijo: “no seas tonta. Vete al gimnasio. Ya lo terminarás mañana”. Pero a mí no me gusta dejar las cosas a medias y no le hice caso. Ahora voy a pagar las consecuencias de mi falta de constancia.
Me he sentido incapaz de hacer el ochenta por ciento de los ejercicios. Es frustrante ver lo rápido que uno deja de estar en forma. Sin embargo, por experiencia sé que poco a poco, marcándose pequeños retos, fijando el objetivo cada vez un poco más allá, es posible llegar muy lejos. Y esta filosofía es aplicable tanto al trabajo como a la vida.

5 comentarios en “Gimnasio, metáfora de vida”

  1. ¡Qué duro es empezar, o reempezar, algunas cosas! Pero con esfuerzo y voluntad se consigue todo. Y tú tienes mucho de las dos cosas.
    Por cierto, yo empecé este puente un libro de más de 600 páginas. A ver lo que me dura. Creo que fue un error. Mejor relatillos, que se pueden coger a ratos perdidos.

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  2. Usu,
    Eso del gimnasio es durillo, pero como bien dices tu, reconfortante. Desde diciembre voy dos veces por semana a sudar un ratillo. Me encuentro mucho mejor, aunque mi peso no haya variado. Y disfrutar de la sauna o hammam del gimnasio…Lo he hecho una vez en seis meses y cuando voy a un hotel y tiene spa, me meto como loca. Será cuestión de buscar un ratillo en en fin de semana para irme al spa que tengo en el gimnasio…Por cierto, mañana es domingo…
    Un abrazo muy fuerte y gracias por compartir trozos de tu agitada vida en el blog.
    Desde la distancia, nos perdemos cosas!
    Muaks
    Marta

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  3. Usúe,
    No te dejes convencer por el enemigo, si se te ocurriera poner un gimnasio para levantar palabras en vez de pesas, te aseguro que sería tu cliente los lunes, miércoles y viernes.
    Un beso

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